lunes, 7 de noviembre de 2011

Hasta la vista


Bélgica, 2011
Director: Geoffrey Enthoven
Reparto: Tom Audenaert, Isabelle de Hertogh, Gilles de Schrijver y Kimke Desart
Cliente: Subtitula’m
Pudo verse en: Seminci 2011



Las pocas películas flamencas que me ha tocado traducir o sincronizar en sala durante mi trayectoria como subtitulador suelen adolecer de lo mismo: cierto aire de telefilme que lastra el conjunto. La ganadora de la Espiga de Oro de la Seminci de este año no acaba de sustraerse a dicha tónica, pero el guión es tan bueno y el trabajo interpretativo tan consistente que se acaba perdonando.
La cinta ganadora es, en general, una comedia con momentos dramáticos en los que Enthoven está a punto de caer en la sensiblería pero, por fortuna, nunca tensa la cuerda hasta excederse, o da un volantazo que nos arranca de nuevo la risa. Es, además, una película con trasfondo de denuncia social (tibia, pero denuncia) sobre el trato, muchas veces condescendiente, que damos a los minusválidos.
Hasta la vista, titulada así, en castellano, por motivos que inmediatamente veremos, es una road movie en la que un tetrapléjico, un paralítico y un casi ciego emprenden un viaje en furgoneta desde su Flandes natal. La excusa es visitar pagos y bodegas en Francia y España, pues los tres amigos comparten pasión por el vino. Pero, en realidad, su plan concierne a su otra pasión, las mujeres, pues su verdadero destino es perder la virginidad en un burdel en España (dónde, ¿si no?). Así, inician la ruta hacia El Cielo, un prostíbulo de la Costa Brava donde no ponen reparos a clientes como ellos. Para ello contratan a Claude, una valona ruda en las formas pero de espíritu libre, que servirá de catalizadora en las, a veces, agrias relaciones de los compañeros de viaje.
En fin, que no sé si Hasta la vista es una película con el empaque suficiente para ganar un festival como el de Valladolid, pero sí es, desde luego, una película bien maja, entretenida y bien contada y con actores y actrices creíbles. De vez en cuando, está bien que los jurados conecten con las pasiones del público llano.

martes, 1 de noviembre de 2011

Død snø (Zombis Nazis)


Noruega, 2009
Director: Tommy Wirkola
Reparto: Vegar Hoel, Stig Frode Henriksen, Charlotte Frogner y Lasse Valdal
Cliente: Subtitula’m
Pudo verse en: Semana de Cine Fantástico y de Terror deDonosti 2009, Festival Almay! Ayora 2010, cines comerciales


No soy muy amigo de la importación de fiestas extranjeras, suelo ver en ello oscuros (o más bien claros, por lo evidentes) intereses comerciales. Un ejemplo de ello es el dichoso Halloween, que hace no tantos años solo conocíamos por E. T. El Extraterrestre y ahora se ha convertido en una fecha imprescindible de nuestro, ya de por sí, extenso calendario festivo. En España, lo que se ha celebrado toda la vida es el día de las ánimas o de difuntos o de todos los santos. Que se parece, pero no es lo mismo. Cuenta la leyenda que en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, se permite a las almas de los seres queridos regresar a visitar a los suyos, y de ahí que en algunos lugares se enciendan velas que arden toda la noche para ayudar a los muertos a encontrar sus antiguos hogares.
Aprovechando esto de los muertos resucitados, siquiera temporalmente, esta semana os presento una de zombis. No soy especialmente amigo del género, pero esta cinta noruega fue una buena sorpresa y vaya si me reí a gusto cuando la pasé en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donosti, certamen donde quedó en segunda posición. La premisa inicial tiene su miga: que los zombis sean nazis perdidos en las montañas del norte de Noruega cuando la guerra, despertados en el tercer milenio por un grupete de montañeros de Oslo que se van a pasar las vacaciones de Pascua a una cabaña en medio de la nieve.
El desarrollo de la trama cumple con creces las expectativas, y así asistimos a una serie de barbaridades, situaciones grotescas y, sobre todo, a un festival de vísceras y sangre excepcional. Gamberra a más no poder, es una de esas películas de sustos, que no de miedo, y animaladas que provocan carcajadas en un público, por lo general, entregado. Pura evasión cinematográfica.
El título en noruego significa “nieve muerta” y como tal se tradujo al inglés. Los distribuidores españoles prefirieron no arriesgar e impusieron el mucho más evidente Zombis Nazis, no fuera a ser que alguien intentara hacer una mínima asociación de ideas y muriera en el intento.


viernes, 14 de octubre de 2011

Ce jour-là

 
Francia / Suiza, 2003
Director: RaoulRuiz
Reparto: Elsa Zyllberstein, Bernard Giraudeau, Jean-Luc Bideau y Jean-François Balmer.
Cliente: Savinen


Este verano se producía la triste noticia del fallecimiento del cineasta chileno-francés Raoul Ruiz. No llegaría hasta el punto de declararme seguidor acérrimo suyo, pues de su extensa y variada cinematografía solo conozco cuatro títulos que me han provocado distintas reacciones, desde el hastío ante el folletín Los  misterios de Lisboa hasta la fascinación por Ce jour-là, pues la película que hoy nos ocupa es una de las más flipantes que jamás haya visto el que suscribe.
            Me tocó sincronizar esta cinta en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 2004 y fui a la sala sin mucho ni poco interés, pues no acostumbro a documentarme sobre las pelis que sincronizo, no vaya a ser que el típico listillo dé demasiados detalles y me diseccione la trama. Lo que siguió a continuación fueron 105 minutos de antológico goce cinematográfico. Tanto es así, que le cambié otro pase a una compañera para poder volverla a ver y luego di tanto la tabarra con la película que mi amiga Sabina me regaló el DVD tras un viaje a Francia.
            En su tráiler, Ce-jour là se califica de "una película helvética de Raoul Ruiz". Y cierto es que tan rara, ambigua, misteriosa y demente como aparenta ser la sociedad suiza es esta cinta, donde todo comienza, muy apropiadamente, en un prado sumido en una espesa niebla de la que surge una cuerda de locos de un sanatorio cercano. La locura, pero también la codicia y las mezquindades a que nos empujan el ansia de dinero y poder, es el hilo conductor de esta cinta que divierte a ratos e intriga constantemente. Formalmente, también está rodada con planos bizarros, lo cual contribuye a esa atmósfera de suspense y turbiedad que empaña esta hora y media larga de gran cine.
            Quizá alguno tengáis ocasión de ver Ce jour-là y no os parezca para tanto, pero yo siempre me tomo el cine de forma visceral. Antes que analizarlo con los sesos, prefiero gozarlo con el instinto y dejarme hechizar sin entrar a valorar si el encantamiento es tramposo. Y cuando acabé de ver esta película tuve la misma sensación que cuando, en mi tardoadolescencia, fui, una vez más a ciegas, al cine del pueblo a ver Haz lo que debas, de Spike Lee, y descubrí que había otro tipo de cine, lo cual me empujó por un camino de no retorno que me alejó para siempre del cine comercial y de consumo rápido. Y hasta aquí.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Zinemaldia 2011




Al último Festival de Cinede San Sebastián, donde un año más estuve trabajando como sincronizador en sala para Subtitula'm entre el 17 y el 23 de septiembre, entré por la puerta grande. Et maintenant on va ou?, de la libanesa Nadine Labaki, fue la primera película que sincronicé y la que más me gustó de todo el certamen. No solo a mí: ganó el Premio del Público, algo que Ladaki también consiguió en Donosti con su anterior cinta, Caramel. En esta ocasión, cuenta la historia de un pueblito del Líbano que, tras un pasado sangriento de enfrentamiento entre los vecinos cristianos y musulmanes, ha decidido vivir en paz. Las estratagemas de las mujeres del pueblo para que esto siga siendo así a pesar de la volátil naturaleza de sus hijos y maridos da para muchas risas y alguna lágrima. Una gran película que se estrenará en España en enero, de modo que estén atentos.
De un rollo mucho más chungo, mi segunda favorita es Shame, de Steve McQueen, en la que el cada vez más talentoso Michael Fassbender interpreta a un adicto al sexo. McQueen, que ya me dejó flipado con Hunger, su anterior película también con Fassbender como protagonista, consigue transmitir la angustia obsesiva de un tipo guapo y triunfador en la Gran Manzana, que solo vive pensando en el siguiente polvo y, mientras espera, se masturba. Tan asfixiante se pone la cinta en su recta final que McQueen logra lo que a priori parecía imposible: grabar con bastante detalle una escena de cama del protagonista montándose un trío con dos explosivas meretrices y que al rato, más que excitado, estés asqueado.
Muchos sabréis ya que la Concha de Oro fue para una cinta española, Los pasos dobles, de Isaki Lacuesta, un pastiche entre documental, ficción y obra referencial que encontré aburridísima, pese a que el hecho de que tuviera que ver con el genial Miquel Barceló despertó mi interés a priori. Me encantó, sin embargo, el descarte El cuaderno de barro, la grabación de una performance del pintor balear en Malí que Lacuesta presentó en la sección Zabaltegi.
Otro documental que, sin embargo, creía que no me interesaría demasiado, me acabó fascinando. Se trata de Bertsolari, de Asier Altuna, que con un formato esforzado y resultón me acercó a este ancestral arte de la rima improvisada en euskera.
Otra pequeña decepción fue el documental sobre George Harrison (George Harrison. Living in the material world) firmado por Martin Scorsese, y digo firmado porque existen dudas razonables de que hiciera mucho más. No se ve su mano ni su estilo en ningún momento de las tres horas y media de este innecesariamente largo retrato de la vida y milagros del Beatle más místico.
Las demás pelis que me tocó pasar las omito por parecerme prescindibles. Y, más o menos, eso dio de sí esta semana larga en la próxima capital de la cultura. Porque para hablar de mis estupendas compañeras de viaje, los pinchos y la tarta de queso de La Viña, la lluvia traicionera y las cervezas post-sesiones en el Ensanche, la Taberna Egarri y el Etxekalte, hay foros más apropiados que este.

miércoles, 27 de julio de 2011

1991, the year punk broke

Estados Unidos, 1992
Director: David Markey
Cliente: Savinen
Pudo verse en: Documentamadrid 2009


Ahora que es verano del tercer milenio y que el concepto de turismo de festivales ya es una realidad, me apetece echar la vista atrás y reseñar el documental que plasmó la que considero la madre de todas las giras. Una tournée por las citas festivaleras europeas con Sonic Youth y Nirvana como espina dorsal, a la que se vayan añadiendo aquí y allá bandas de la talla de Babes in Toyland, Dinosaur Jr o Los Ramones es para el que suscribe lo más cerca que se puede estar del cielo a los pies de un escenario.
Este sueño se hizo realidad en 1991, y el documental que hoy nos ocupa ha quedado para la posteridad como testimonio de un momento único en el que coincidieron unos Sonic Youth en la cúspide de su carrera, unos Nirvana al borde del éxito masivo y un sonido y filosofía, la indie, que estaba a punto de darle la vuelta a la industria musical como un calcetín.
Esta película significa mucho para mí porque, a mis 20 años recién cumplidos, supuso en mi universo particular un giro copernicano respecto a lo que la música representaba en mi cabeza y en mis intestinos, me inyectó un (dulce) veneno que ya nunca pude eliminar de mi sistema. Está llena de conciertazos memorables (no os perdáis el salvaje montaje de una actuación de Nirvana mientras suena “School” en el vídeo subtitulado que he subido a mi canal de Youtube), y trufada con momentos muy divertidos captados por Markey en el backstage o protagonizados por Thurston Moore, como el que acompaña estas líneas.


                              Subtítulos por Jota Martínez Galiana 
La cinta tiene también su anécdota personal, porque, cuando la compré (en VHS, muuuundo viejuuuuuno), no tenía el nivel de inglés suficiente para entender las parrafadas de Moore y los demás entre concierto y concierto. Pero, azares de la vida, 17 años más tarde, que se dice pronto, van y me encargan su traducción. Casi se me escapa una lagrimilla. O sea, que por fin pude descifrar el argumento de uno de los vídeos míticos de mi juventud y, encima, cobrando. Viva esta profesión.
En fin, dedico esta entrada a todos aquellos con los que alguna vez he compartido grandes momentos en festivales y conciertos, y un abrazo en general a todos los que seguís esta página. Memorias de un Subtitulari cierra en agosto como casi todo en España, y volverá en septiembre. Feliz final de verano.

miércoles, 20 de julio de 2011

The Cottage

Reino Unido, 2008
Reparto: Andy Serkis, Reece Shearsmith, Jennifer Ellison y Steven O’Donnell.
Cliente: Subtitula’m
Pudo verse en: Semana de Cine Fantástico y de Terror deDonosti 2008, Festival Almay! Ayora 2010



Aunque tenga bastantes elementos del cine de terror, para mí, The Cottage es, ante todo, una comedia llena de humor negro y fino cinismo inglés que me hizo pasar muy buenos momentos traduciéndola (mis carcajadas retumbaban en la oficina).
Andrew, Peter y David tienen un plan: secuestrar a la hija del jefe mafioso de éste y pedir rescate. Un golpe perfecto, salvo un detalle: son ellos los que deben llevarlo a cabo, y la gloria no es para los inútiles. Todo saldrá mal, por supuesto. Tan mal, que el alba traerá el rosario de la aurora en una granja cercana a la casa de campo donde han ocultado a su víctima.
Como peli de terror no es gran cosa, algún que otro susto y una trama de lo más evidente, pero sus diálogos y situaciones cómicas valen su peso en oro. Traduciéndola pude ampliar el corolario de frases soeces, insultos y las mil maneras de usar y combinar en el idioma de Shakespeare la palabra “fuck”. Nunca viene mal.
En fin, una peli ligera y divertida, ideal para el verano. Como, por cuestiones de copyright, Youtube no me permite enlazar aquí el vídeo, os remito a mi canal de Youtube para ver una muestra subtitulada al español by me:
http://www.youtube.com/watch?v=OPwHL-NnREM



martes, 12 de julio de 2011

Cleveland Vs Wall Street

Francia / Suiza, 2010
Cliente: Subtitula'm


Quienes firmaron en Estados Unidos hipotecas de alto riesgo (conocidas como basura o subprime) y más tarde perdieron la casa al no poder pagar los altos intereses, ¿fueron unos inconscientes cegados por la codicia que no supieron evaluar sus posibilidades? ¿O unos incautos estafados por agentes sin escrúpulos que les vendían productos de ingeniería financiera concebidos y desarrollados para que unos pocos privilegiados se forraran a costa de su desgracia anunciada? Esa es la cuestión que propone dirimir Cleveland Vs Wall Street, documental sobre un falso juicio en el cual la ciudad de Cleveland (Ohio), con barriadas enteras vacías de gente y llenas de casas abandonadas por desahucio, demanda a los bancos de inversión de Wall Street por haber orquestado una maniobra que no solo hundió a los hipotecados, sino el mercado mundial.
Vecinos de Cleveland afectados por desahucios tras haber firmado hipotecas de alto riesgo llevan años intentando sentar en el banquillo a bancos de Wall Street como los infames Lehman Brothers. Los poderosos abogados de éstos consiguen retrasar con recursos la celebración del juicio. Un equipo de rodaje francosuizo le echa un par y decide grabar un documental sobre un juicio ficticio con abogados, juez, jurado y testigos reales, pero cuyo veredicto no tendrá validez legal.


Subtítulos por Jota Martínez Galiana

Por la sala de vistas pasan a testificar víctimas de las hipotecas, macarras metidos a agente hipotecario e incluso el hombre que creó la herramienta informática que permitió diseñar y desarrollar las hipotecas de alto riesgo como producto financiero de pingües beneficios (para los bancos), amén de un ex asesor de Reagan de ideas económicas ultraliberales que impulsó desde su cargo la desregulación total de los mercados, con las consecuencias que todos conocemos y sufrimos.
En resumen, un valioso documento que, traduciéndolo, me permitió aprender bastante sobre la génesis de este pifostio económico en el que andamos inmersos y aclarar conceptos que tenía confusos. No desvelaré aquí el veredicto del jurado, pero sí me gustaría señalar una cosa que me resultó curiosa: entre sus miembros, todos los blancos decidieron exculpar a los bancos, solo los pertenecientes a “minorías” concluyeron que los hipotecados, pese a que quizá pecaran de temerarios al contratar las hipotecas, fueron “estafados” por quienes se las concedieron a sabiendas de que, muy probablemente (y de ahí el calificativo “alto riesgo”) no las iban a poder pagar. Curioso, ¿no?

martes, 28 de junio de 2011

Un lac


Francia, 2008
Reparto: Dmitry Kubasov, Natalie Rehorova, Alexei Solonchev y Simona Huelselmann
Cliente: Savinen
Pudo verse en: Festival Internacional de Cine de Las Palmas 2009 y 2010



Esta película es tan particular que casi merecería exhibirse en un museo, más que en un cine. Su mayor fuerza reside en sus poderosas y bellísimas imágenes, una fotografía espectacular que capta en toda su crudeza la áspera y bestial naturaleza donde se desarrolla la trama. Por eso, creo que si no se ve en el cine, en las condiciones óptimas de imagen y sonido, creo que no se apreciará y que muchos (incluso en el cine) se aburrirán con ella, pero para mí es una obra sublime, arrebatadora, emocionante y evocadora.
Lo mejor es que di con ella guiado por el instinto (y mira que soy zopenco y poco intuitivo, pero en esta ocasión me lucí). A la compañera que la había traducido no le había gustado nada (desde luego, traducirla a partir de una copia de trabajo de baja calidad no ayuda para nada a apreciar la película) y, por aquello de "no querías caldo, pues toma dos tazas", le tocó sincronizarla tres veces tres en el festival de Las Palmas, donde competía en la sección oficial. Como tampoco le gustó en cine -y no la culpo, porque la peli es raruna y lenta a más no poder- me ofrecí a cambiarle uno de sus pases por uno mío a la misma hora, y así librarla a ella del repetido sufrimiento y exponerme yo a verla y juzgarla por mí mismo.





Acerté de lleno. Salí de la sala acongojado por tanta belleza y crudeza a partes iguales. El argumento es muy simple: el joven Alexi vive con su hermana Hege, con su hermanito y con su madre ciega y la figura del padre ausente. Alexi, leñador epiléptico, ama apasionadamente a su hermana, un amor tan intenso que roza el incesto. La aparición de Jurgen, que llega para aprender el oficio y debe compartir con la familia la estrecha cabaña, desencadenará un inevitable conflicto.
Pero, en esta película, el argumento es lo de menos. De hecho, apenas hay diálogos. Lo importante es cómo, a través de las imágenes, la fotografía, el montaje y el tratamiento del sonido, Grandieux consigue transmitirnos la soledad, el desgarro y el aislamiento de estas gentes perdidas en un bosque nevado junto a un lago, presumiblemente en el norte de Europa. Para añadir sensación de rareza, el director pone a actores extranjeros a hablar francés y el resultado es brutal, en consonancia con el resto de recursos estilísticos de esta cinta tan reseñable y, ay, tan minoritaria.

jueves, 23 de junio de 2011

Korkoro


Francia, 2009
Director: Tony Gatlif
Reparto: MarcLavoine, Marie-Josée Croze, James Thiérrée y Mathias Laliberté
Cliente: Subtitula'm


¿Qué puede haber más opuesto a un gitano? Posiblemente, un nazi. Tony Gatlif es un cineasta francés que ha consagrado su obra al pueblo gitano, con títulos fundamentales como Gadjo dilo (El extranjero loco, 1997) o el interesante documental experimental Latcho drom (1993). En esta ocasión, Gatlif vuelve la mirada hacia la historia reciente de Europa para -basándose en gente y situaciones reales, pero construyendo con ellos un argumento de ficción- recordar que el genocidio nazi no solo afectó a los judíos, sino que también supuso el exterminio de entre 250.000 y medio millón de gitanos, según diversas fuentes.
Una familia de gitanos bohemios regresa con sus carromatos a la Francia ocupada, donde descubrirán que la vida y los paisanos ya no son como antes de la contienda. Perseguidos constantemente por la sombra del rechazo y la represión, intentarán seguir viviendo la vida en libertad según las tradiciones heredadas por sus antepasados.
Gatlif enhebra con maestría la música gitana, la resistencia francesa, la ocupación nazi, la podredumbre colaboracionista, la vida nómada, los destripaterrones guiados por sus prejuicios y la mirada inocente de un huérfano payo que quiere ser gitano. El tapiz resultante es una oda a la libertad (es lo que significa "korkoro" en kaló) en uno de los momentos históricos donde, precisamente, más amenazada estuvo.
Korkoro es una muy buena película que, además, contiene las esencias del cine de Tony Gatlif: atavismo, superstición, alegría, tristeza, libertad, opresión, racismo, desprecio... Todo ello llevado al extremo a través del retrato de un pueblo, el gitano, que no sabe de términos medios. El cine de Gatlif en particular y el pueblo gitano en general me fascinan, como lo hacen el euskera o el flamenco, por ejemplo, porque sus orígenes siguen, en parte, envueltos en el misterio. Y eso, en esta sociedad de sota, caballo y rey donde ya pocas cosas nos sorprenden o nos intrigan, ya vale, para el que suscribe, su peso en oro. O, como diría un gitano, en "colorao".




miércoles, 8 de junio de 2011

Ghosts of Abu Ghraib


Estados Unidos, 2007
Directora: Rory Kennedy
Cliente: Savinen
Pudo verse en: Documentamadrid 2008

Como es fácil de suponer por el título, Ghosts of Abu Ghraib es un documental sobre los tristemente famosos casos de tortura en la cárcel iraquí del mismo nombre, que salieron a la luz y dieron la vuelta al mundo gracias a la filtración de unas fotos hechas por los propios torturadores en la que éstos, unos soldadillos y soldadillas de tres al cuarto, aparecían posando en actitud festiva ante sus víctimas.
Precisamente, el hecho de que los autores materiales de los abusos fueran unos pelagatos, sirvió para que el Pentágono vendiera los hechos como un desmán aislado de tres o cuatro gárrulos desbocados. El documental, sin embargo, se apoya en numerosos testimonios (en ocasiones, tantos, que peca un poco de abrumador) para dejar claro que, en esta historia, hay, desde luego, víctimas, pero también malos (los soldados) y malísimos (Donald Rumsfeld y compañía). Porque si algo queda expuesto tras su visionado es que las torturas en Irak fueron un instrumento más al servicio de los Estados Unidos de Bush Jr, en su búsqueda de aquellas armas de destrucción masiva, tan escurridizas que han matado ya hasta a Bin Laden y aún no han aparecido. Es decir, que aquellos que salieron inmediatamente cariacontecidos a la palestra, a decir "hay que ver, qué malos son estos soldados" eran, realmente, quienes les ordenaron o sugirieron que todo valía con tal de extraer información sobre moritos rebeldes. En todo caso, sabían que esto sucedía y lo permitían, cuando no lo alentaban.
Ghosts of Abu Ghraib habla de la tortura y de la ignominia, pero en realidad habla de todos nosotros en tanto seres humanos. Porque lo vemos y decimos: "qué barbaridad, que panda de animales". Pero, ¿estamos seguros de que jamás haríamos algo así en las circunstancias propicias? El documental tiene un prólogo y un epílogo basado en los experimentos del psicólogo Stanley Milgram en 1961, enfocados a medir el grado de obediencia y sumisión a la autoridad de ciudadanos normales y corrientes. Es decir, hasta dónde podemos llegar cuando alguien que reconocemos como autoridad nos dice que hagamos algo que contradice nuestras normas morales. Los resultados son escalofriantes, y como hay alguien que explica estos experimentos muy bien, no quiero ser redundante, y a los que queráis saber más, os remito a Antígona y su excelente blog La cólera de Aquiles, cuya última entrada, Obediencia, habla precisamente de Milgram y nos ofrece las siempre interesantes y lúcidas reflexiones de su autora.