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martes, 12 de julio de 2011

Cleveland Vs Wall Street

Francia / Suiza, 2010
Cliente: Subtitula'm


Quienes firmaron en Estados Unidos hipotecas de alto riesgo (conocidas como basura o subprime) y más tarde perdieron la casa al no poder pagar los altos intereses, ¿fueron unos inconscientes cegados por la codicia que no supieron evaluar sus posibilidades? ¿O unos incautos estafados por agentes sin escrúpulos que les vendían productos de ingeniería financiera concebidos y desarrollados para que unos pocos privilegiados se forraran a costa de su desgracia anunciada? Esa es la cuestión que propone dirimir Cleveland Vs Wall Street, documental sobre un falso juicio en el cual la ciudad de Cleveland (Ohio), con barriadas enteras vacías de gente y llenas de casas abandonadas por desahucio, demanda a los bancos de inversión de Wall Street por haber orquestado una maniobra que no solo hundió a los hipotecados, sino el mercado mundial.
Vecinos de Cleveland afectados por desahucios tras haber firmado hipotecas de alto riesgo llevan años intentando sentar en el banquillo a bancos de Wall Street como los infames Lehman Brothers. Los poderosos abogados de éstos consiguen retrasar con recursos la celebración del juicio. Un equipo de rodaje francosuizo le echa un par y decide grabar un documental sobre un juicio ficticio con abogados, juez, jurado y testigos reales, pero cuyo veredicto no tendrá validez legal.


Subtítulos por Jota Martínez Galiana

Por la sala de vistas pasan a testificar víctimas de las hipotecas, macarras metidos a agente hipotecario e incluso el hombre que creó la herramienta informática que permitió diseñar y desarrollar las hipotecas de alto riesgo como producto financiero de pingües beneficios (para los bancos), amén de un ex asesor de Reagan de ideas económicas ultraliberales que impulsó desde su cargo la desregulación total de los mercados, con las consecuencias que todos conocemos y sufrimos.
En resumen, un valioso documento que, traduciéndolo, me permitió aprender bastante sobre la génesis de este pifostio económico en el que andamos inmersos y aclarar conceptos que tenía confusos. No desvelaré aquí el veredicto del jurado, pero sí me gustaría señalar una cosa que me resultó curiosa: entre sus miembros, todos los blancos decidieron exculpar a los bancos, solo los pertenecientes a “minorías” concluyeron que los hipotecados, pese a que quizá pecaran de temerarios al contratar las hipotecas, fueron “estafados” por quienes se las concedieron a sabiendas de que, muy probablemente (y de ahí el calificativo “alto riesgo”) no las iban a poder pagar. Curioso, ¿no?

jueves, 23 de junio de 2011

Korkoro


Francia, 2009
Director: Tony Gatlif
Reparto: MarcLavoine, Marie-Josée Croze, James Thiérrée y Mathias Laliberté
Cliente: Subtitula'm


¿Qué puede haber más opuesto a un gitano? Posiblemente, un nazi. Tony Gatlif es un cineasta francés que ha consagrado su obra al pueblo gitano, con títulos fundamentales como Gadjo dilo (El extranjero loco, 1997) o el interesante documental experimental Latcho drom (1993). En esta ocasión, Gatlif vuelve la mirada hacia la historia reciente de Europa para -basándose en gente y situaciones reales, pero construyendo con ellos un argumento de ficción- recordar que el genocidio nazi no solo afectó a los judíos, sino que también supuso el exterminio de entre 250.000 y medio millón de gitanos, según diversas fuentes.
Una familia de gitanos bohemios regresa con sus carromatos a la Francia ocupada, donde descubrirán que la vida y los paisanos ya no son como antes de la contienda. Perseguidos constantemente por la sombra del rechazo y la represión, intentarán seguir viviendo la vida en libertad según las tradiciones heredadas por sus antepasados.
Gatlif enhebra con maestría la música gitana, la resistencia francesa, la ocupación nazi, la podredumbre colaboracionista, la vida nómada, los destripaterrones guiados por sus prejuicios y la mirada inocente de un huérfano payo que quiere ser gitano. El tapiz resultante es una oda a la libertad (es lo que significa "korkoro" en kaló) en uno de los momentos históricos donde, precisamente, más amenazada estuvo.
Korkoro es una muy buena película que, además, contiene las esencias del cine de Tony Gatlif: atavismo, superstición, alegría, tristeza, libertad, opresión, racismo, desprecio... Todo ello llevado al extremo a través del retrato de un pueblo, el gitano, que no sabe de términos medios. El cine de Gatlif en particular y el pueblo gitano en general me fascinan, como lo hacen el euskera o el flamenco, por ejemplo, porque sus orígenes siguen, en parte, envueltos en el misterio. Y eso, en esta sociedad de sota, caballo y rey donde ya pocas cosas nos sorprenden o nos intrigan, ya vale, para el que suscribe, su peso en oro. O, como diría un gitano, en "colorao".