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lunes, 16 de abril de 2012

The best exotic Marigold hotel (El exótico Hotel Marigold)

Reino Unido, 2011
Director: John Madden
Reparto: Judi Dench, Dev Patel, Bill Nighy y Maggie Smith
Cliente: Captions Inc
Pudo verse en: Edición en DVD, cines comerciales

Aviso de que esta película no casa con el patrón de películas rarunas y casi desconocidas al que suelen responder los títulos que pueblan esta bitácora. No: The best exotic Marigold Hotel es puro cine comercial, con un guión calculado al milímetro, un reparto primorosamente escogido y sin más cera que la que arde. Eso sí, la película está muy bien hecha e interpretada y te promete pasar un buen rato, sin más pretensiones, lo cual no resulta tan fácil como algunos piensan.

Reconozco que la razón por la que la he elegido para compartirla con vosotros, parroquianos, es puramente personal. La película me hizo bastante gracia, porque narra las peripecias de un grupo de británicos de edad avanzada que coinciden en busca de su retiro dorado en la India. Y me hizo gracia porque ese es precisamente mi plan de jubilación aun remota pero cada vez, ay, más cercana y, gracias a nuestros politicastros, doble ay, más en el aire. Estos señores de exquisita y variada flema británica acaban, paradojas del guión, en Jaipur, capital del Rajastán, que dentro de las caóticas ciudades del subcontinente merece una categoría aparte en cuanto a contaminación, follón, tráfico, jaleo y un legendario encanto que no conseguí pillarle en mi sofocante primera visita y al que habrá que darle una segunda oportunidad.

Hablando ya de la peli en sí, como digo, es de las de relajarse, poner el piloto automático y dejarse llevar sin buscarle tres pies al gato. La cinta es principalmente divertida, aunque tiene sus momentos tristes que, salvo la poética escena de la muerte de uno de los protagonistas (no diré cuál), me parecieron un poco sensibleros. También tiene un componente de "incredible India", como Merche y yo denominamos las situaciones que no reflejan la cruda realidad del país, parafraseando precisamente el eslogan de su principal campaña de turismo. Pienso, por ejemplo, en la excesivamente liberal relación de los dos jóvenes indios protagonistas que, por mucho que sean modernos y urbanitas, es bastante impensable en esa sociedad anclada en buena parte en costumbres y normas milenarias.

En el apartado lingüístico, es una de esas pelis que imperativamente debería verse en VO para apreciar el delicioso acento de los personajes y la riqueza de su léxico. Esta circunstancia añade dificultad a la traducción de la película, y por ello es aún mayor el mérito de mi compañero y sin embargo amigo Àlex Cardona Masdeu, con el que compartí el trabajo por razones de tiempo, y que realizó una labor excelente que convirtió mi tarea de revisión en casi un mero trámite. 







jueves, 29 de marzo de 2012

Et maintenant, on va où? (¿Y ahora adónde vamos?)

Francia / Líbano / Egipto / Italia, 2011
Directora: Nadine Labaki
Protagonistas: Claude Baz Moussawbaa, Leyla Hakim, Nadine Labaki y Yvonne Maalouf.
Cliente: Subtitula'm
Pudo verse en: Festival Internacionalde Cine de San Sebastián 2011, cines comerciales.



Segunda parte de mis pelis favoritas del Zinemaldia 2011. Tras el mal trago de Shame, vamos con una película que te deja un dulce sabor de boca. Nadine Labaki compone excelentes tapices cinematográficos con los mimbres que suelen ser del agrado del gran público: guiones redondos, historias bien contadas, la dosis justa de drama salpicada de humor blanco e incluso algunos numeritos musicales. De ahí que sus dos películas presentadas en Donosti (la anterior fue Caramel, en 2007) hayan ganado el premio del público. Et maintenant on va où? gustó, y mucho. Cuando la sincronicé en el Teatro Victoria Eugenia en la última edición del festival, la proyección acabó con una de las ovaciones en pie más largas que yo recuerde.
          Las grandes protagonistas de esta película de Labaki son las mujeres. Las mujeres de un pueblo del Líbano donde conviven musulmanes y cristianos. La guerra civil de dicho país dejó al pueblo con más hombres en el cementerio que en los hogares, y estas viudas y madres con hijos de menos están decididas a evitar que la historia se repita a toda costa. Aquí tenemos la materia prima de un drama, y bastante de ello hay en la película, pero la astuta Labaki nos endulza la píldora con situaciones disparatadas, como, entre otras, la contratación de una cohorte de coristas rusas para apaciguar las incipientes rencillas entre los machos de ambas religiones.
           Mediante la puesta en escena de las ideas y tejemanejes de estas mujeres, se rinde homenaje a la condición femenina, a cómo el ingenio de las féminas sirve para frenar los ardores guerreros y la obcecación cerril de los varones. La película es deliciosa, tiene esa capacidad de aligerarte de todo lo que traías encima al entrar en la sala y absorberte los sentidos por completo. La magia del cine, quoi!
          Al menos a mí, también me invitó a la reflexión posterior sobre si en una humanidad donde el poder lo ostentaran tradicionalmente las mujeres, es decir, si nuestras sociedades hubieran sido desde siempre matriarcales y no al revés, habría menos guerras y más espacio para soluciones negociadas de los conflictos. Yo me inclino a pensar que sí, pero es difícil saberlo, pues muchas mujeres directivas actuales suelen copiar los patrones masculinos y exacerbarlos para triunfar en un territorio donde están en minoría. Pienso en tipejas como la Cospe, la Espe (ese siniestro duo cómico sin gracia ninguna) o la Thatcher, sin ir más lejos.


lunes, 7 de noviembre de 2011

Hasta la vista


Bélgica, 2011
Director: Geoffrey Enthoven
Reparto: Tom Audenaert, Isabelle de Hertogh, Gilles de Schrijver y Kimke Desart
Cliente: Subtitula’m
Pudo verse en: Seminci 2011



Las pocas películas flamencas que me ha tocado traducir o sincronizar en sala durante mi trayectoria como subtitulador suelen adolecer de lo mismo: cierto aire de telefilme que lastra el conjunto. La ganadora de la Espiga de Oro de la Seminci de este año no acaba de sustraerse a dicha tónica, pero el guión es tan bueno y el trabajo interpretativo tan consistente que se acaba perdonando.
La cinta ganadora es, en general, una comedia con momentos dramáticos en los que Enthoven está a punto de caer en la sensiblería pero, por fortuna, nunca tensa la cuerda hasta excederse, o da un volantazo que nos arranca de nuevo la risa. Es, además, una película con trasfondo de denuncia social (tibia, pero denuncia) sobre el trato, muchas veces condescendiente, que damos a los minusválidos.
Hasta la vista, titulada así, en castellano, por motivos que inmediatamente veremos, es una road movie en la que un tetrapléjico, un paralítico y un casi ciego emprenden un viaje en furgoneta desde su Flandes natal. La excusa es visitar pagos y bodegas en Francia y España, pues los tres amigos comparten pasión por el vino. Pero, en realidad, su plan concierne a su otra pasión, las mujeres, pues su verdadero destino es perder la virginidad en un burdel en España (dónde, ¿si no?). Así, inician la ruta hacia El Cielo, un prostíbulo de la Costa Brava donde no ponen reparos a clientes como ellos. Para ello contratan a Claude, una valona ruda en las formas pero de espíritu libre, que servirá de catalizadora en las, a veces, agrias relaciones de los compañeros de viaje.
En fin, que no sé si Hasta la vista es una película con el empaque suficiente para ganar un festival como el de Valladolid, pero sí es, desde luego, una película bien maja, entretenida y bien contada y con actores y actrices creíbles. De vez en cuando, está bien que los jurados conecten con las pasiones del público llano.