jueves, 29 de marzo de 2012

Et maintenant, on va où? (¿Y ahora adónde vamos?)

Francia / Líbano / Egipto / Italia, 2011
Directora: Nadine Labaki
Protagonistas: Claude Baz Moussawbaa, Leyla Hakim, Nadine Labaki y Yvonne Maalouf.
Cliente: Subtitula'm
Pudo verse en: Festival Internacionalde Cine de San Sebastián 2011, cines comerciales.



Segunda parte de mis pelis favoritas del Zinemaldia 2011. Tras el mal trago de Shame, vamos con una película que te deja un dulce sabor de boca. Nadine Labaki compone excelentes tapices cinematográficos con los mimbres que suelen ser del agrado del gran público: guiones redondos, historias bien contadas, la dosis justa de drama salpicada de humor blanco e incluso algunos numeritos musicales. De ahí que sus dos películas presentadas en Donosti (la anterior fue Caramel, en 2007) hayan ganado el premio del público. Et maintenant on va où? gustó, y mucho. Cuando la sincronicé en el Teatro Victoria Eugenia en la última edición del festival, la proyección acabó con una de las ovaciones en pie más largas que yo recuerde.
          Las grandes protagonistas de esta película de Labaki son las mujeres. Las mujeres de un pueblo del Líbano donde conviven musulmanes y cristianos. La guerra civil de dicho país dejó al pueblo con más hombres en el cementerio que en los hogares, y estas viudas y madres con hijos de menos están decididas a evitar que la historia se repita a toda costa. Aquí tenemos la materia prima de un drama, y bastante de ello hay en la película, pero la astuta Labaki nos endulza la píldora con situaciones disparatadas, como, entre otras, la contratación de una cohorte de coristas rusas para apaciguar las incipientes rencillas entre los machos de ambas religiones.
           Mediante la puesta en escena de las ideas y tejemanejes de estas mujeres, se rinde homenaje a la condición femenina, a cómo el ingenio de las féminas sirve para frenar los ardores guerreros y la obcecación cerril de los varones. La película es deliciosa, tiene esa capacidad de aligerarte de todo lo que traías encima al entrar en la sala y absorberte los sentidos por completo. La magia del cine, quoi!
          Al menos a mí, también me invitó a la reflexión posterior sobre si en una humanidad donde el poder lo ostentaran tradicionalmente las mujeres, es decir, si nuestras sociedades hubieran sido desde siempre matriarcales y no al revés, habría menos guerras y más espacio para soluciones negociadas de los conflictos. Yo me inclino a pensar que sí, pero es difícil saberlo, pues muchas mujeres directivas actuales suelen copiar los patrones masculinos y exacerbarlos para triunfar en un territorio donde están en minoría. Pienso en tipejas como la Cospe, la Espe (ese siniestro duo cómico sin gracia ninguna) o la Thatcher, sin ir más lejos.


jueves, 15 de marzo de 2012

Shame

Reino Unido, 2011
Director: Steve McQueen
Reparto: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale y Nicole Beharie
Cliente: Subtitula'm
Pudo verse en: Festival de Cine de San Sebastián 2011



Aprovechando que las dos películas que más me gustaron del último Festival de Donosti coinciden en las salas comerciales, dedicaré esta entrada y la siguiente a las mismas. Empezaré con la de mal rollo y acabaré con la optimista, para dejar buen sabor de boca. Y digo mal rollo, porque la sublime Shame es una peli chunga, chunga, de esas que te dejan mal cuerpo.

Shame abre una ventana indiscreta a la vida de Brandon Sullivan, un joven profesional con relativo éxito que sufre, con la mayor discreción posible, una tremenda adicción al sexo que acapara prácticamente todo su tiempo libre y buena parte del laboral y empapa todas las estancias de su húmeda existencia. En manos inútiles o irresponsables, este argumento podría degenerar en comedia de trazo grueso o en drama sensacionalista. Por suerte, cae en las manos de SteveMcQueen, que ya me dejó KO en el mismo festival con su ópera prima, Hunger.

Apuntaba Jordi Costa en su crítica para El País que McQueen es un cineasta del cuerpo y sus fantasmas. El cuerpo humano y sus tormentos físicos y mentales es el gran protagonista de sus dos películas. Realmente, y recurriendo al tópico, Sullivan, aunque a priori pueda parecer que lo pasa en grande follando a diestro y siniestro, vive encarcelado en su propio cuerpo, esclavo de pulsiones que escapan a su control.

Todo esto irá quedando claro a lo largo de la película, que cuenta con planos magistrales y con una atmósfera in crescendo que acabará trasladando al propio espectador el asfixiante agobio, el descorazonador hastío, que lleva a Brandon Sullivan a vacíar sus pringosos demonios en cuerpos ajenos. Ya lo comenté aquí al hacer el resumen de lo que dio de sí el último festival de Donosti: hay que saber muy bien cómo rodar y lo que te llevas entre manos para poner en pantalla un trío de varios minutos sin escatimar detalles y que, en vez de excitarte, te dé asco.

A todo ello contribuye el grandioso Michael Fassbender, actor fetiche por ahora de Steve McQueen, que llena la pantalla, aunque no lo suficiente como para eclipsar a la frágil y quebradiza Sissy, su hermana en la película, contrapunto delicado y doliente de la figura de este lobo herido que, cada vez que busca una presa, busca desaparecer en ella, es decir, morir en el acto. No en vano llaman los franceses al orgasmo "la petite morte".


viernes, 9 de marzo de 2012

CARTA DE LUCÍA RODRÍGUEZ CORRAL a RNE

Lucía Rodríguez Corral es una traductora audiovisual con mucha experiencia y con un currículo lleno de grandes títulos a sus espaldas. Fue mi profesora en un estupendo curso sobre traducción para doblaje en Valencia, y hace un mes escribió una carta al programa "No es un día cualquiera", de RNE, tras escuchar una tertulia sobre traducción en la que los intervinientes caían en errores bastante habituales en los profanos en la materia.
                 Soy consciente de que esta entrada quizá solo interese a los compañeros traductores audiovisuales que siguen esta página, pero creo que merece la pena que la leáis también los ajenos al gremio, pues explica bastante bien las glorias y miserias de quienes nos dedicamos a hacer entendibles las "pinículas" llegadas de ultramar, allende los Pirineos y más allá.
                 En fin, disculpad este momento de ombliguismo profesional. En la próxima entrada, vuelve la habitual dosis de cine raruno mas necesario en Memorias de un Subtitulari. Y muchas gracias a Lucía por permitirme compartir aquí su carta.

Soy traductora de guiones para doblaje (de películas como _Buscando a Nemo_y _Up_) y he escuchado con mucho interés la tertulia sobre traducción que acabáis de mantener. Me parece muy positivo que se dé visibilidad a nuestra profesión y a su importancia, porque, como bien habéis dicho, solemos ser invisibles. Sin embargo, observo que, siempre que se habla de traducción en foros públicos, hay dos tónicas que se mantienen: se invita solo a traductores literarios —cuando, en realidad, son una minoría en el gremio, puesto que el volumen de literatura que se traduce es ínfimo con respecto al resto de otros materiales traducidos (folletos turísticos, videojuegos, películas, etiquetas de champú, aplicaciones de iPhone, programas informáticos, prospectos de medicamentos, contratos... suma y sigue)—; y, siempre que se habla de mi sector en concreto, la traducción de películas, es para mencionar su mala calidad.
Con respecto a lo primero, creo que sería deseable hablar en algún momento de esos otros traductores que están presentes en absolutamente todos los momentos de nuestras vidas y que sí son realmente invisibles. Con respecto a lo segundo, me gustaría reivindicar un poco el papel de mi gremio.
La traducción para doblaje y subtítulos está sometida a unas condiciones excepcionales que le aportan dificultad.
Está sometida a muchas limitaciones impuestas por la imagen. No se puede traducir con la misma libertad que sobre el papel, porque hay una imagen que manda. No se puede poner nada que contradiga la imagen, lo cual muchas veces dificulta encontrar soluciones. No se pueden poner notas al pie, hay que dar una solución a absolutamente todos los escollos de la traducción, que no son pocos, puesto que las películas suelen venir plagadas de referencias culturales, juegos de palabras y chistes que requieren adaptación, y no se pueden explicar. Y, todo esto, en frases cuya longitud sea similar a la del original y suenen naturales.
En el caso del doblaje, los guiones traducidos pasan después por las manos de un adaptador o ajustador, que ajusta las frases al movimiento de los labios de los personajes. También suele haber un supervisor de la distribuidora que da el visto bueno (o no) a las traducciones. Eso significa que la traducción original nunca es la que se ve en el cine. La mayoría de las veces los cambios que se introducen son para bien, pero a veces son para mal y, si el público se da cuenta, el error se achaca automáticamente al traductor.
En el caso de los subtítulos, normalmente el público no sabe que son como un crucigrama. Se ha estudiado la velocidad de lectura de un hispanohablante medio y, basándose en ello, se han calculado los caracteres que se pueden leer por segundo cómodamente en un subtítulo (en torno a 12 y 15 caracteres por segundo, espacios incluidos, con un máximo de en torno a 72 caracteres en total, distribuidos en dos líneas). Además, si hay dos personajes, hay que dedicar una línea de subtítulo a cada uno de ellos (si hay un tercer personaje que habla, directamente no puede subtitularse). Y, cada vez que hay un cambio de plano, hay que cambiar de subtítulo porque, si no, el ojo tiende a volver al principio de la frase y releer el mismo subtítulo. Es decir, que si un plano dura dos segundos, tendremos 30 caracteres para ese subtítulo, independientemente de lo que se diga en él y de los personajes que intervengan. En suma, la labor de subtitulación tiene mucho de resumen. Se pierde muchísima información (sobre todo en películas donde los personajes hablan mucho y rápido, como las de Woody Allen); no se puede pretender que sean una transcripción del guión, porque serían imposibles de seguir.
En cuanto a los errores: evidentemente, traducir «toast» por «tostada» cuando se está brindando es una barbaridad. Sin embargo, a mí un fallo tan garrafal me hace pensar que, posiblemente, el traductor no tuviera la imagen delante cuando hizo los subtítulos. Cualquier traductor medianamente profesional se da cuenta de que no tiene sentido decir «tostada» al levantar las copas. Lamentablemente, las condiciones en las que se trabaja en este sector han empeorado mucho en los últimos años: se paga mal en general, los plazos son cada vez más cortos (ahora se estrenan las películas a la vez en todo el mundo por miedo a que se pirateen y eso hace que se trabaje siempre con prisas) y, muchas veces, se pide a los traductores que traduzcan sin guión o sin imagen. Sin guión es posible traducir, porque el texto puede sacarse de imagen (con mucho esfuerzo, eso sí), pero sin imagen es imposible, porque el contexto visual da la clave para no cometer errores como ese.
También está el actual fenómeno de los «fansubs», que son subtítulos que hacen aficionados por amor al arte. Estos subtítulos suelen estar muy mal hechos —salvo en honrosas y preocupantes excepciones—, pero no hay que olvidar que no están hechos por profesionales y que no se ha pagado por ellos. Las películas que se bajan por internet suelen tener estos subtítulos. Pero no pretenderemos exigir calidad, encima...
Nuestras traducciones se ven siempre en pantalla grande y, si son para doblaje, son pronunciadas por unos señores que vocalizan muy bien. Así, claro, no hay error que pase inadvertido. Si se hiciera eso con otro tipo de traducciones, como las de informática (con calcos tan tremendos como «soporte al cliente» que a nadie parecen importarles y que ya están tan extendidos que a los que opinamos que al cliente no se lo «soporta» sino que se lo «ayuda» o «asiste» se nos considera gente rara), el público se iría del cine a los cinco minutos. :)
Y por último: ¡los títulos no los traducimos nosotros! :) Existe la creencia generalizada de que los traductores de películas somos muy malos porque no sabemos traducir los títulos. En realidad los títulos los traducen los señores de los departamentos de marketing y, para cuando llega una película a nuestras manos, el título está más que decidido. Ahí sí que ni pinchamos ni cortamos.
En fin, si bien es cierto que hay muchas traducciones malas de películas (sobre todo en televisión, porque se pagan tarifas ridículas y eso ha hecho que el gremio se desprofesionalice mucho), creo que también es necesario reivindicar nuestra labor, que no es fácil de desempeñar y, sin embargo, sí es muy fácil de criticar porque está muy expuesta al gran público; cualquiera que sabe un poco de inglés se siente con derecho a juzgarla. Sin defender las malas traducciones, que me molestan más a mí que a nadie porque encima llevo la profesión puesta todo el día, quiero defender a mi gremio y recordar que sí existen traducciones buenas (la mayoría, diría yo) que, desde que se dejó atrás el cine mudo, nos han permitido disfrutar del séptimo arte que viene de fuera de nuestras fronteras.
Lucía Rodríguez Corral


domingo, 26 de febrero de 2012

Wellness

Estados Unidos, 2008
Director: Jake Mahaffy
Cliente: Subtitularte
Protagonistas: Jeff Clark y Paul Mahaffy
Pudo verse en: La Casa Encendida



En el crudo y plomizo invierno de Pensilvania, Thomas Lindsey intenta atraer inversores para la purga de Benito, un fármaco revolucionario llamado Wellness que, como su propio nombre indica, proporcionará gran bienestar a sus consumidores. Para poder participar en este gran negocio, solo han de adelantar un dinero, cuanto más mejor, y depositar en este hombre y en Wellness un gramo de fe, que dirían los Pony Bravo. Solo hay un problema: Wellness no existe, pues es el señuelo de una estafa de tipopiramidal de la que el pobre Lindsey es, a la vez, ejecutor y víctima.
           No es esta notable película de bajo presupuesto una vuelta de tuerca más a la figura del cazador cazado, pues Lindsey no forma parte de las alimañas, al menos no conscientemente. No, con sus aires de looser impenitente, está bien claro casi desde el principio que Thomas Lindsey es un pobre iluso que muerde una de las muchas añagazas de un capitalismo a la americana, inhóspito como ese clima gélido y desalentador en el que se desarrolla la acción.



           Basada, a tenor del último cartel de la película, en una historia real casi sufrida por el director, Wellness tiene una estética de producción baratuja y desaliñada, de temblorosa cámara en mano y planos chuscos. Pero eso, precisamente, le da una pátina de credibilidad mayor, pues no tiene sentido contar una historia de mugre decadente y capitalismo feroz con estética de vídeo clip. Wellness es una película chunga que te deja el espíritu por los suelos sin trucos ni artimañas: le basta con esa historia de lobos y corderos, tan simple y tan cercana a la vida real de ciertos mindundis que quieren salir de pobres a toda costa y acaban devorados por sus mezquinas ambiciones de andar por casa. Todo gracias, por supuesto, a un sistema con grietas por las que se cuelan advenedizos y sinvergüenzas de todo pelaje, como las crónicas del origen y evolución de la actual crisis se ocupan de recordarnos casi a diario.

viernes, 27 de enero de 2012

Elle s'appelait Sarah (La llave de Sarah) / La France des Camps

Francia, 2010 Directores: Gilles Paquet-Brenner / Jorge Amat
Clientes: Subtitula'm / Subtitularte
Pudo verse en: Festival de Cine de SanSebastián 2010, Cines comerciales, DVD




Hoy toca doblete en Memorias de un Subtitulari. Esta semana quiero hablaros de dos películas, una de ficción y otra documental, que han pasado por mis manos en el espacio de dos años y que coinciden en el tema que tratan.
              Situémonos: Francia durante la ocupación nazi. El Gobierno colaboracionista de Vichy, siempre sumiso y obsequioso en sus relaciones con Alemania, acepta concentrar a los judíos de su territorio en campos de la zona ocupada, desde donde saldrán, adultos por un lado y niños por otro, en convoyes con destino final, nunca mejor dicho, en Auschwitz-Birkenau. Para ello, además de servirles en bandeja las cabezas de los ya presos, organiza la mayor redada de judíos de la historia gala, conocida como la Redada del Velódromo de Invierno (Vel d'hiv), en julio de 1942.
             Precisamente en ese día de vergüenza comienza La llave de Sarah, largometraje donde una periodista contemporánea, interpretada por la sublime Kristin Scott-Thomas, investigará la historia de una niña judía apresada junto con su familia, única superviviente del holocausto, y trazará la historia de las profundas e imborrables cicatrices que la acompañarán de por vida. Narrada a base de flashbacks, la encontré muy bien construida y emocionante, aunque la verdad es que a las dos compañeras que también la vieron les pareció un poco maniquea.
             Dos años después de haber arreglado y sincronizado los subtítulos en inglés para las partes habladas en francés de la película, me llega el encargo de traducir La France des Camps, documental de Jorge Amat que me aporta muchos datos sobre no solo la infamia cometida contra los judíos, sino también las tropelías que sufrieron nuestros compatriotas tras pasar la frontera para evitar ser fusilados por Franco y sus jaurías.
             Dos películas complementarias, pues, para conocer unos hechos que Francia ocultó, seguramente avergonzada, hasta hace unos años, cuando los historiadores desenterraron de la memoria dormida uno de los capítulos más sombríos de la historia de la República vecina. Allí se han hecho películas y se han reconocido los hechos; aquí, a quien aspira a remover las ciénagas del pasado y dar paz a las víctimas y sus descendientes lo sientan en el banquillo los nietos de los verdugos. Oh-là-là, quel bordel de pays!




jueves, 12 de enero de 2012

Vergüenza




Uno de estos dos individuos es un trabajador incansable y un cinéfilo. El otro es un político y un sinvergüenza (sí, ya sé que son sinónimos). Uno era, desde 1995 y  hasta ayer, director de uno de los mejores festivales de cine de España y su gestión ha septuplicado el número de espectadores. El otro es desde hace poco presidente de Asturias con un partido creado ad hoc para obtener el poder cuando en su anterior partido le movieron la silla. Uno se dedicaba a recorrer festivales de cine recolectando perlas que luego se proyectarían en su ciudad, acercándola durante una semana a las mecas del cine. Es decir, que su trabajo consistía en hacer felices a los demás, en perseguir y capturar los mecanismos para hacerlos crecer espiritual e intelectualmente. El otro es aficionado a la caza y a la pesca del salmón. Es decir, que incluso en su tiempo libre disfruta haciendo sufrir a otros seres vivos, no hablemos ya de en qué consiste y en cómo ejerce su "trabajo". Y si la cara es el espejo del alma, no creo que haga falta una prueba de agudeza visual, que diría Forges, para discernir quién es un gran tipo y quién un tipejo.
Ayer, el Ayuntamiento de Gijón, gobernado desde las últimas elecciones autonómicas y municipales por el partido Foro Asturias, fundado por Francisco Álvarez-Cascos, anunció el despido de José Luis Cienfuegos, director del Festival Internacional de Cine de Gijón desde 1995. No dieron explicaciones para lo inexplicable, no intentaron justificar lo injustificable: despedir a alguien que ha puesto con esfuerzo, dedicación y sin histrionismos a una remota ciudad de provincias en el mapa de las grandes citas del cine españolas e incluso europeas. No les hace falta, ¡qué cojones! Para eso mandan, para eso les han votado: para hacer lo que les dé la gana sin rendir cuentas a nadie.
A pesar de haber trabajado en el festival como subtitulador en dos ediciones, no conozco personalmente a Cienfuegos, por lo que espero que esto no se entienda como la encendida diatriba de alguien ofendido por la defenestración de su amiguete. Tampoco pienso en este momento en mis habichuelas venideras, porque esto, que lo sepa todo el mundo, es el principio del fin del festival, como ya sucedió con la Mostra de Valencia, a cuyo caso dedicaré próximamente otra entrada. Resumiendo, el modus operandi es el siguiente: los políticos de turno apartan a gente válida para hacer hueco a sus familiares y conocidos y acaban infectando las entrañas de la muestra con ineptos que la pudren poco a poco desde dentro, como un cáncer.
No, no escribo estas líneas por esto. Las escribo porque cosas como esta absurda e injusta destitución son una vergüenza, aquí y en la República Popular China. Y aunque está visto que cada vez estamos más acorralados por las fuerzas del mal, seguimos teniendo derecho al inútil, mas digno, pataleo.

sábado, 17 de diciembre de 2011

LA HUIDA / CASUS BELLI


Espanya / Grecia, 2010
Directores: Victor Carrey / Yorgos Zois
Cliente: Subtitula'm
Pudieron verse en: Cinema Jove 2011

A pesar de actualizar desde Tailandia, os ahorrare hablaros del cine de Apichatpong Weerasethakul, cineasta tailandes que puso una pica en Cannes con peliculas que llevaron casi al orgasmo a los criticos de Cahiers du Cinema y que a mi me parecieron aburridas, cuando no directamente absurdas.
          Por eso prefiero hablaros de dos cortometrajes, el espanyol La huida, de Victor Carrey, que esta dando bastante que hablar, y el griego Casus Belli, de Yorgos Zois. A pesar de tratar temas diferentes, ambos tienen en comun ser ejercicios de estilo, donde el lenguaje cinematografico y el trabajo de direccion pesan casi mas que el guion. Me ha apetecido juntarlos porque ambos los sincronice dentro del mismo programa de cortos del ultimo Cinema Jove y, supongo que por las razones que he comentado, quedaron unidos en mi mente.
          En La huida, una voz en off nos va presentando una serie de situaciones y personajes que cobraran sentido en la ultima parte del corto, que discurre a camara lenta y con una cancion de Micah P. Hinson llenandolo todo. Ganador de muchos premios, entre ellos el del ultimo FIB, es un corto de factura impecable, un alarde de tecnica cinematografica, pero la historia que cuenta no pasa de anecdotica. Fascina mas la forma que el fondo.
          Un poco mas de enjundia tiene Casus Belli, sobre todo si lo relacionas con la dramatica situacion economica que esta viviendo Grecia. El corto consiste en un continuo travelling tras un carro de supermercado marcha atras, que comienza lleno de productos en un establecimiento y, tras cruzar varias escenas que van decreciendo en opulencia, acaba solo y vacio en medio de un paisaje desertico para regresar, empecinado y cual elefante en cacharreria, hasta la escena inicial. De nuevo una demostracion de buen hacer filmico y cuidadosa planificacion escenica, pero al servicio de una metafora, o al menos asi lo interpreto yo, de la crisis griega.

domingo, 4 de diciembre de 2011

GIJON 2011

El Festival Internacional de Cine de Gijon es la cita favorita de mi particular calendario festivalero. Sobre todo, porque se ve muy buen cine independiente. Pero tambien porque prefieren destinar parte del presupuesto a estupendos conciertos por la patilla antes que a memeces glamurosas y al alfombrarojisticas, si se me permite el neologismo. Y, por que no decirlo, porque se come de narices y los bares cierran tarde.
Como me ha pasado varias veces, la pelicula que mas me gusto del festival ni la traduje ni la sincronice. En este caso, fue Michael (pronunciese Mijail y no Maikel, pues es austriaca), a la que me meti a ver con otras companyeras el ultimo dia. Un retrato sobrio, frio, distante, de un pederasta a la austriaca, de esos que parecen excelentes personas pero guardan algo mas que vino anyejo en el sotano de sus casas unifamiliares. Gracias a su pulso narrativo y al acertadisimo reparto, me puso los pelos de punta. Aunque no tenga nada que ver, tambien me lo pase en grande con la gamberra Attack the block, en la que unos alienigenas, big gorilla wolf motherfuckers en la definicion de uno de los personajes, invaden el barrio londinense de Brixton y se las tienen que ver con una pandilla de macarras locales.
Los ciclos tematicos del festival rindieron homenaje a un par de directores alucinantes que me habia ido encontrando a lo largo de mi carrera: el austriaco Michael Glawogger y el frances Bertrand Bonello, diferentes entre si a mas no poder, pero con el denominador comun de tener una vision del cine personal e inconfundible. Del primero recomiendo Megacities, Whores Glory y Contact High. Del segundo, Tiresia y Lapollonide.
Pero Gijon es mas que cine, porque por la noche es casi obligatorio sacrificar horas de suenyo para acudir a los conciertos de la sala Acapulco. Este anyo pasaron por alli Tachenko, Luger, Za, La Debil, The Tikki Phantoms y Andre Williams, entre otros. Y, si no te toca pase matinal, se puede y se debe rematar la juerga en el Muddys, el bar de Silver. En fin, un festivalaco de los que hacen epoca, que para mi es mas intenso aun si cabe, pues al marcar el final de la temporada, suele ser la antesala de largos viajes a remotos lugares. Saludos, de hecho, desde Tailandia, razon por la cual este texto carece de acentos y enyes. Intentare actualizar un par de veces mas desde aqui si los medios y el tiempo lo permiten.
PD. Por la misma razon, perdonad si no aparezco mucho por vuestros blogs hasta mi regreso, no me he traido ordenador y dependo de cibercafes con conexiones de velocidad variable.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Les Géants


Bélgica, 2011
Director: Bouli Lanners
Reparto: Zacharie Chasseriaud, Martin Nissen y Paul Bartel.
Cliente: Subtitula'm

Hoy os traigo una película también belga, como la anterior, pero de la parte francesa. Y además, bien reciente, recién sacada del horno. Con eso me refiero a que acaba de estrenarse en el Festival de Gijón esta misma mañana. No os quejaréis de primicias en esta página.
Bromas aparte, ya cuando la traduje en la oficina, Les Géants me dio muy buenas vibraciones, que no han hecho más que confirmarse al sincronizarla esta mañana y verla en pantalla grande. Desde luego, en ella se aprecian mucho mejor unos fantásticos paisajes del campo luxemburgués que, en un principio y por el atuendo de los protagonistas, me hicieron pensar que la película era quebequense.
Les Géants cuenta la agridulce historia de dos hermanos preadolescentes en régimen de semiabandono paterno que, junto con un amigo, se las ingenian para sobrevivir solos en la casa de su difunto abuelo mientras esperan que la madre ausente venga a recogerlos concluido el verano. Es una película sencilla con sabor a cine indie, 100% típica de este festival, con pocos diálogos y momentos bastante cómicos, pero teñida permanentemente de una cierta tristeza por la lamentable situación de unos niños cuyos padres parecen tener cosas mejores que hacer que ocuparse de ellos. Los pequeños lograrán, con mejor o peor fortuna, ir desenvolviéndose y se crecerán ante las adversidades para convertirse, precisamente, en gigantes, que es lo que significa el título de la película.


Dirigida por Bouli Lanners, la puesta en escena y el pulso de la película es diametralmente opuesta a la desenfrenada, loca y también muy recomendable Eldorado, que se estrenó en Gijón en 2008. Otro punto a favor de la película es la música, a cargo del belga The Bony King of Nowhere, fantástica y que interactúa de tú a tú con las imágenes. Es un arte este que parece un tanto descuidado últimamente, especialmente en el cine español. No hay más que ver ciertos momentos de Camino, de Javier Fesser, o Caótica Ana, de Julio Medem, con canciones absurdas mal metidas con calzador que "te sacan" de la película y hacen añicos el clímax.




lunes, 7 de noviembre de 2011

Hasta la vista


Bélgica, 2011
Director: Geoffrey Enthoven
Reparto: Tom Audenaert, Isabelle de Hertogh, Gilles de Schrijver y Kimke Desart
Cliente: Subtitula’m
Pudo verse en: Seminci 2011



Las pocas películas flamencas que me ha tocado traducir o sincronizar en sala durante mi trayectoria como subtitulador suelen adolecer de lo mismo: cierto aire de telefilme que lastra el conjunto. La ganadora de la Espiga de Oro de la Seminci de este año no acaba de sustraerse a dicha tónica, pero el guión es tan bueno y el trabajo interpretativo tan consistente que se acaba perdonando.
La cinta ganadora es, en general, una comedia con momentos dramáticos en los que Enthoven está a punto de caer en la sensiblería pero, por fortuna, nunca tensa la cuerda hasta excederse, o da un volantazo que nos arranca de nuevo la risa. Es, además, una película con trasfondo de denuncia social (tibia, pero denuncia) sobre el trato, muchas veces condescendiente, que damos a los minusválidos.
Hasta la vista, titulada así, en castellano, por motivos que inmediatamente veremos, es una road movie en la que un tetrapléjico, un paralítico y un casi ciego emprenden un viaje en furgoneta desde su Flandes natal. La excusa es visitar pagos y bodegas en Francia y España, pues los tres amigos comparten pasión por el vino. Pero, en realidad, su plan concierne a su otra pasión, las mujeres, pues su verdadero destino es perder la virginidad en un burdel en España (dónde, ¿si no?). Así, inician la ruta hacia El Cielo, un prostíbulo de la Costa Brava donde no ponen reparos a clientes como ellos. Para ello contratan a Claude, una valona ruda en las formas pero de espíritu libre, que servirá de catalizadora en las, a veces, agrias relaciones de los compañeros de viaje.
En fin, que no sé si Hasta la vista es una película con el empaque suficiente para ganar un festival como el de Valladolid, pero sí es, desde luego, una película bien maja, entretenida y bien contada y con actores y actrices creíbles. De vez en cuando, está bien que los jurados conecten con las pasiones del público llano.