Estados Unidos, 1971
Director: Floyd Mutrux
Reparto: Clipton Tip Fredell, Kit Ryder, Billy Gray y Bob Graham
Cliente: Subtitularte
Pudo verse en: La Casa Encendida
Esta es una película de culto arquetípica. Prácticamente desconocida incluso en su país, apenas exhibida, muy difícil de encontrar… Vamos, que me considero afortunado de haberla podido ver y traducir para un ciclo de La Casa Encendida de Madrid.
Profesionalmente, la película supuso una inmersión en el slang de las calles de Los Angeles a principios de los 70, pues Dusty and Sweets McGee combina ficción y documental, actores y personajes reales, para confeccionar un desordenado y fresco retablo del underground de L. A. recién cautivo y desarmado el sueño hippie: un chapero filosófico, un camello macarra enamorado de su coche que deja la mercancía envuelta en condones en cabinas telefónicas y yonquis para todos los gustos, de verdad y de mentira, que cuentan ante la cámara sus miserias y sus glorias presentes y pasadas o escenifican el devenir agridulce de sus días en busca de la siguiente dosis: un hipster bigotudo y veterano de las cárceles estatales, dos jovencísimos tortolitos que se pinchan en amor y compaña, otra pareja que se desprecia de palabra cuando el mono acecha pero unida por el lazo de un amor mucho más adictivo que la heroína, dos magnates de la droga cerrando un trato al tiempo que hablan de sus familias, un bellísimo y pálido ángel oscuro…La película va enlazando sus historias fragmentadas sin un hilo argumental demasiado claro, con un montaje y fotografía fascinantemente toscos, con una banda sonora bien cuidada y bien situada, y se erige así en un documento de primera mano de una época de inocencia que en ese momento empezaba a perderse para siempre. Y lo mejor es que Mutrux evita en su ópera prima tomar partido, juzgar, opinar, condicionar, ni en la forma ni en el fondo. A la manera de los grandes.
